La prótesis dental ha constituido desde siempre
una preocupación para los seres humanos.
A menudo éstos perdían sus dientes propios
ya durante la juventud, siendo sin duda la deficiencia
vitamínica una de las causas.
Como se observa en las siguientes fotografías,
la estética desempeñó un papel determinante
ya desde épocas muy tempranas. Así, en
distintas culturas se modificó la forma original
de los dientes vitales propios y se ornamentaron
mediante tallado. Otros ejemplos muestran
ornamentaciones obtenidas mediante la
adhesión de joyas a la superficie vestibular.
Las personas pertenecientes a las clases
sociales más pudientes se hacían confeccionar
prótesis dentales. Sin embargo, éstas se
utilizaban normalmente como prótesis dental
cosmética más que funcional.
Durante la época etrusca, un diente propio
roto se fijaba mediante una tira de oro a los
dientes vecinos (dientes pilares), a fin de salvar
el espacio edéntulo aparecido.
Durante el tiempo de los romanos, los dientes
aflojados se fijaban mediante férulas de alambre
de metal noble.
A menudo, la base estaba tallada p. ej. en
marfil y a continuación se dotaba de dientes
humanos, dientes de hueso, etc., o se confeccionaba
completamente (base y dientes) en
una pieza.
Una de las prótesis dentales más famosas perteneció
a George Washington. Éste conservaba
un solo diente cuando en 1789 se convirtió
en el primer presidente de los Estados Unidos
a los 57 años. La prótesis de Washington estaba
compuesta por dientes de hipopótamo,
marfil y dientes humanos, y tenía fines cosmé-
ticos. Hasta aprox. finales del siglo XVIII se
utilizaban dientes artificiales realizados en
marfil o procedentes de distintos animales, o
bien dientes humanos.
A finales del siglo XVIII, el dentista parisino
Nicolas Dubois de Chemant (1753–1824)
desarrolló las primeras prótesis dentales de
masa de porcelana. De este modo se había
superado un nuevo obstáculo en la evolución
de la prótesis.
Paso a paso se perfeccionaron las técnicas.
Más adelante se cocían dientes individuales
de porcelana y a continuación se fijaban en
bases de caucho.
Según sus observaciones, tampoco existen
movimientos de excursión guiados por los dientes
en la dentición sana. Además, Hiltebrandt
tuvo claro desde el principio que el paciente no
ejecuta movimientos de control reguladores. Si
los dientes llegan a contactar con sus antagonistas
durante el proceso de masticación, según
sus investigaciones dicho contacto se produce
sin fuerza. Practicó la prostodoncia conforme a
la ley de la forma y la función (la forma se adapta
a las alteraciones en la función).
También llevó, a cabo ya por aquel entonces, el
montaje de los dientes anteriores según criterios
estéticos y fonéticos. ¡Así pues, se adelantó casi
un siglo a su tiempo!
VITA estableció estándares reconocidos mundialmente
tanto en la prostodoncia como en la
cerámica.
Así, VITA informó por primera vez en 1929 de
que, gracias al estudio intensivo de la naturaleza,
había logrado determinar los 24 tonos cromá-
ticos dentales más comunes y los había plasmado
en un anillo de colores VITA agrupados por
tonos cromáticos.
Hasta este momento, la toma del color se llevaba
a cabo unidimensionalmente según la claridad.



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